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Jcs_la_impunidad legislada

LA IMPUNIDAD LEGISLADA
O EL RETORNO DE LO IMPOSIBLE: EL PADRE REAL
Elaborado Por Juan Carlos Suzunaga Q.
El autor analiza brevemente la relación del crimen con la ley, para luego tomar la impunidad legislada como un efecto de la crueldad derivada de la perversión generalizada del mercado, acto propio del desarrollo de la modernidad, donde la dimensión de olvido es inherente a la pretensión de la modernidad por no querer saber nada de la verdad del sujeto Plantear en el marco de estas líneas la cuestión de la impunidad en su relación con la verdad, el perdón y el olvido, pone sobre la mesa los límites de lo político con la ética psicoanalítica, empero, a esta última no se le libra de los efectos de su práctica, todo lo contrario, la vincula. EL psicoanálisis desde su nacimiento ha intentado esclarecer junto a la pregunta por la verdad del sujeto aquello que causa el malestar en la civilización, lo cual le permite hacer una vinculación estrecha entre la clínica del sujeto y aquello que determina a la cultura. La pretensión de este texto es la de tomar estos cuatro significantes que han devenido fenómeno político-económico-social como una tétrada que hace síntoma, es decir, un fenómeno que demanda ser leído para develar de él su estructura, la cual nos lleva a su vez develar la verdad. Este texto intentará acercarse a la impunidad legislada lo cual nos demandará revisar algunos conceptos analíticos para permitir la intelección de este intento.
La coyuntura política entendida como síntoma social
Fenómenos internacionales como el del imperativo de eximir de juicio a los
soldados que han cometido crímenes de lesa humanidad ante la Corte Penal
Internacional por parte de Estados Unidos con el apoyo de 90 países ante estas
medidas, entre los que se cuenta el nuestro, muestran no sólo una coyuntura política y económica del momento, sino lo que puede llamarse el nuevo orden jurídico internacional, el cual se recrudece a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001, sucesos estos que siguen sin resolver. Empero, los efectos no se hicieron esperar, como lo han sido las invasiones sucesivas en varios países del medio oriente y el endurecimiento de las políticas de seguridad a nivel Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 2 Conocemos, además, los resultados de las investigaciones sobre la tenencia de armas de destrucción masiva que se le imputaban a Irak. Resultados que develan la ausencia de las mismas y la vergonzosa participación de los “aliados”, y de los países que, expectantes casi conformes, observan los resultados de uno de los mayores crímenes contra la humanidad pues hacen una invasión con un argumento ficticio. Precipitación jurídica o quizás jugada estratégica político militar sobre una zona que ostenta con una de las mayores reservas de petróleo del mundo. En política internacional, podemos decir lo mismo del constante arrasamiento de la población Palestina por parte del estado de Israel en contubernio de Estados Unidos, no obstante, la presión y la exigencia de la O.N.U. y de la Comunidad Económica Europea para que cesen los atropellos permanentes de la población civil. Sabemos también del juicio fallido al dictador chileno Augusto Pinochet, quien en su tercera edad tiene el apoyo político de una gran parte de las elites chilenas y latinoamericanas y goza del retiro tranquilo en una de sus propiedades, resguardado del juicio –por crímenes de lesa humanidad- que logró ser escamoteado. Esas muertes y desapariciones siguen en los anales del olvido y con la mas descarada reafirmación del mismo Pinochet:”esas muertes se justificaban, pues era una lucha contra el terrorismo”. En nuestro país, vemos el reciente proceso de negociación con las autodefensas donde el gobierno colombiano expide el decreto 128 de 2003 que, según muchas organizaciones sociales consideran el decreto de la impunidad legislada, puesto que propone el olvido y el perdón de crímenes atroces, denuncias estas que están en solidaridad a las expuestas, por las
mismas razones, en diferentes lugares del globo terráqueo. Correlativo a estos
fenómenos las organizaciones sociales se manifiestan contra esa suerte de
impunidad generalizada in crescendo, la cual está en solidaridad con la condena
contra el estado colombiano por parte de la comunidad internacional por fomentar grupos de paramilitares en el magdalena medio, quienes asesinaron a 19 comerciantes en 1987, condena que hace serie con la hecha en durante el gobierno del presidente Ernesto Samper P. por la masacre de cerca de 200 personas descuartizadas con motosierra en 1991 en la población de Trujillo, por parte del ejercito nacional. Asimismo, en el contexto internacional sobresalen por su, cada vez mayor excepcionalidad, las reivindicaciones y exigencias del castigo de aquellos que cometieron crímenes de lesa humanidad durante la dictadura argentina. Fenómenos sociales que han conllevado a la reclamación por la memoria histórica, el no-olvido y el esclarecimiento de la verdad de los hechos y el castigo de los responsables. Hoy el psicoanálisis, en este contexto, ha sido convocado a hablar sobre aquello que se muestra como un fenómeno contemporáneo de la cultura que no solo refleja los nuevos movimientos del mundo, sino de una novedosa manera de abordar el crimen. Significantes como el de verdad, memoria histórica, reparación Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 3 integral, justicia social, castigo1, son cada vez más frecuentes. Si bien la impunidad ha sido denunciada de manera reiterativa en diferentes países, en diferentes coyunturas y épocas en los que se cuenta el nuestro, lo particular del actual fenómeno es el carácter legislado de la impunidad. Cabe la pregunta al respecto ¿qué hace que los estados legislen la impunidad, el perdón y el olvido? Pregunta esta que nos remite inexorablemente a las nociones de lo punible, el castigo, recuerdo, tres significantes que nos lleva a la concepción de crimen, por ende del derecho, en consecuencia de la ley.
La responsabilidad, hermana del castigo
Lacan, en su texto presentado a la XIII conferencia de psicoanalistas de lengua
francesa (29 de mayo de 1950) intitulado “introducción teórica a las funciones del
psicoanálisis en criminología”2 plantea que el crimen se relaciona con la ley positiva, en tanto que en ella se definen los grados de trasgresión que lo definen. Las sociedades manifiestan la relación entre crimen y ley por medio de los castigos lo cual exige el asentimiento subjetivo para su realización, pues se necesita para la significación del castigo, a lo cual el psicoanálisis ha dado por llamar: responsabilidad subjetiva. Es decir, subjetivación de la significación del castigo por parte del sujeto, la cual se articula a la responsabilidad emanada de las leyes sociales. Es en esta vía, la de la aclaración del concepto de responsabilidad, donde el psicoanálisis aportará a la criminología. Teniendo claro que el campo analítico no pretenderá captar la totalidad del objeto de la sociología o del campo de las ciencias sociales, a pesar de haber descubierto las tensiones que hay entre naturaleza y cultura a partir del malestar en la civilización. Si bien es cierto que la confesión del sujeto es una de la claves de la búsqueda de la verdad criminológica, esta es un asunto privilegiado para el psicoanálisis, pues en esta se tiene la posibilidad de ir a las significaciones más radicales del lenguaje y sus juegos, pero en la particularidad del sujeto, más que a los intereses de la comunidad social. De lo que se trata de ver en Lacan es una suerte de diálogo con la criminología, donde el psicoanálisis está en disposición de partir de sus propias preguntas, más que reafirmarse en su saber. Lo interesante de este texto es la equiparación que hace del castigo con la responsabilidad, a saber: “La responsabilidad, es decir, el castigo, es una característica 1. manifiesto por la verdad, la justicia y la reparación integral. Encuentro nacional de víctimas de crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos, durante los días 28 y 29 de mayo de 2004 en la ciudad de Bogotá. 2. LACAN, Jacques. Escritos ¡ Bogotá: Siglo XXI editores, 1989 Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 4 esencial de la idea del hombre que prevalece en una sociedad dada” cuando Lacan ubica la responsabilidad como una característica esencial del hombre, la cual es necesario que prevalezca si estamos hablando de una sociedad, implica que a partir de su estructura, es decir como condición necesaria para que haya una organización social, es menester tener en cuenta lo que la origina. De otra parte, plantea que “una civilización cuyos ideales sean cada vez más utilitarios, comprometida como está en el movimiento acelerado de la producción, ya no puede conocer nada de la significación expiatoria del castigo”3 Lacan en estos dos fragmentos, equipara el castigo y la responsabilidad, a la vez relaciona el olvido de la significación del castigo y su carácter de expiación entre más cercano esté el ideal de una sociedad a los intereses del mercado. Es decir, entre más cercano esté el acceso al goce hay menos restricciones de la ley y por ende menos castigo…. Se podría decir que resultaría una suerte de remoción de aquello que mantiene regulada a las masas y que el contrato social estaría del lado de la ley individual más que del de las colectividades. Una sociedad de estas características utilitaristas articuladas cuyos beneficios y goce tienen la marca de la inmediatez y del individualismo, relegando con ello la solidaridad, lo que conlleva a una lucha cruenta por el poder y por aquello que esta al servicio de las particularidades poderosas y sus satisfacciones que coinciden con los grupos económicos y de las grandes corporaciones quienes privilegian el goce individual sobre el beneficio social. Aludir al desconocimiento de la significación expiatoria del castigo, implica un franqueamiento del límite que surge del contrato social, en otras palabras que el sujeto no se haga responsable de su acto, sobretodo si ese acto tiene efectos en el Otro. Lo cual pone en entredicho el dispositivo legal, legado este de la humanidad,
que delimita lo prohibido y lo permitido. Límite que es definido por una sociedad
dada.

A propósito de la verdad como un rasgo o la vía de develarla

“Cuando un tribunal o alguna otra instancia da la razón o condena a tal o cual parte que comparece o ha sido citada ante ellos, dos cosas fundamentales cambian: el tiempo y la verdad” Serres, Michel. Historia de las ciencias Madrid: Editorial Cátedra, 1991 Guardagujas es el empleado del ferrocarril quien mueve los rieles y los empata con otros, modificando las vías y por consiguiente los destinos de estos vehículos que permanecen cada vez y con mayor frecuencia en los desguasadores del tiempo. 3. LACAN, Jacques. Introducción a la función del psicoanálisis en la criminología. Bogotá: Siglo XXI editores, 1989 Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 5 Ustedes se preguntaran el por qué de la mención de esta labor hoy casi desaparecida. La razón se articula con el epígrafe que da inicio a mi reflexión, ya que el autor de éste alude a una suerte de tribunal que funciona como un guardagujas capaz de cambiar el destino del pensamiento, dejando atrás o a un lado. o en el olvido otras posturas. ¿Quién dice la verdad? A este mismo asunto nos convoca Heidegger en el párrafo inicial de su texto La época de la imagen del mundo, pues alude al papel que ejerce la filosofía sobre una era, ya que le da forma a la esencia de la misma. Para tal efecto parte de una determinada interpretación de la naturaleza y la historia y de una concepción de verdad. Esto implica incidir de una manera dominante en los fenómenos que caracterizan a dicha era. En consecuencia, para saber de aquello que fundamenta una era se requiere de una lectura atenta y rigurosa de los fenómenos para llegar a aquello que la esencia. El meditar viene ser un elemento importante dado que pone en cuestión a la esencia de lo ente (la naturaleza y la historia) y a la esencia de la verdad. Esto quiere decir que es necesario interrogar los fenómenos. Podemos decir que ejerce la función de guardagujas en tanto que da los elementos a un tribunal, ya que a partir de allí se relaciona la verdad y lo ente con el ser. La convocatoria que nos hace el pensador es la de meditar, convertir la verdad en cuestión, es decir problematizar la verdad para que allí se logre construir el camino de aquello que la esencia. Próblema4 (Próblema) es el término asignado en la dialéctica griega para referirse al enigma que asaltó a los hombres durante la época de los sabios, era una prueba de los dioses, también podemos verlo en el enigmático yo soy lo que soy de los judíos cuando se presenció dios en el sinaí ante moisés. Es la cosa de moisés, en tanto que se le presenta un enigma para ser develado, no obstante queda allí como misterio. El misterio de las zarzas ardientes. Para los trágicos el enigma es Próblema que significa obstáculo, algo que se proyecta hacia delante. Es decir un enigma, un problema, más que ser un obstáculo que petrifica, es una invitación a seguir en el develamiento de aquello que dice sin decirlo, podemos verlo en los enigmas proferidos en tragedias conocidas por
nosotros como es el caso de Edipo. Rey de Tebas, Antígona, entre otras, donde los
dioses ponen pruebas a los hombres para que estos las superen.
Para Aristóteles es un término que sigue vigente, central. En Tópicos, próblema

4. El verbo Probállein en el siglo V.a.C. significaba “proponer un enigma” . Platón lo usó en dos sentidos, en el
sentido enigmático: “Arrojar hacia delante un enigma”, y en el sentido dialéctico, lo cual propone una
pregunta: “proponer un enigma” o “proponer una pregunta dialéctica” de allí deriva palabras conocidas por
nosotros en el campo de la investigación, a saber: “interrogación”, “aporía”, “investigación”, “pregunta
dudosa”.
Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 6 significa “formulación de una investigación”, y con ella se formula la pregunta dialéctica que da inicio a la discusión. El enigma, en la antigüedad, es la intrusión, el desafío de los dioses en la esfera humana, de la misma manera podemos decir que el próblema es en la dialéctica la pregunta inicial, es el desafío dialéctico, es una provocación a develar lo que subyace en aquello que se nos presenta como verdad. En éste sentido Heidegger ve lo necesario de poner en cuestión nuestras verdades para que de allí se devele lo que propone, ya que el carácter de la pregunta es el mismo que plantearon los griegos en el enigma y en la pregunta dialéctica. Infortunadamente, se ha hecho volátil, casi sin peso la formulación de la misma. La palabra verdad sostiene en su seno lo enigmático de su estatuto. La palabra verdad, viene del latín veritas, y esta a su vez de la palabra griega Aletheia. Sin embargo, las primeras no logran recoger el sentido que alberga las última, puesto que la relaciona con una suerte de conocimiento de la naturaleza y la historia, lo ente, lo cual alude a una certeza de saber frente a aquello que se representa, mientras que Aletheia es un estado de desocultamiento que presencia un rasgo de lo que oculta. Esto último podemos plantearlo como un verdadero enigma, empero es necesario entenderlo así, para que de allí emerjan los caminos para develar su esencia. Es de anotar que el concepto de Aletheia que, a pesar de ser un rasgo que se desoculta, deja tras de sí la dimensión de lo oculto, es decir de lo que es susceptible de olvidar. Entonces, hablar de verdad, es aludir al rasgo que se muestra como huella para indagar lo que se oculta tras la represión. La ciencia en cambio se enfrenta al enigma, al misterio de manera diferente, ya que establece una relación directa entre saber y verdad, lo cual la lleva a plantear una verdad formal de lo ente (la naturaleza, la historia) y que hace coincidirla con la escritura (el lenguaje matemático), pues lo ente ha devenido objeto ante un sujeto que ha desaparecido. La verdad para la ciencia deviene como un dato que garantiza la razón evidente del pensar con el apoyo de lo formal de lo físico matemático, pero a este se le escapa la dimensión de sujeto a quien lo convoca. Hablar de verdad en este espacio esta menos en la vía de la objetivación, que de concebirla como un rasgo, si se quiere de huella que exige una lectura de los fenómenos teniendo en cuenta la estructura que le subyace. En este caso el de la impunidad legislada tomada como síntoma social en su relación con la intersección entre el sujeto y el Otro, la cual oculta lo que la determina.
Del mito de un crimen a la historia de la juridicidad del bien común

Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 7 Iniciar estas reflexiones partiendo de la relación entre crimen y ley es inexorable, pues la cultura nace de la erección de la ley simbólica y el castigo del crimen. En 1911 vincula el crimen con la ley en su mito de la horda primitiva, relato construido por Freud partiendo de la investigación comparada entre su clínica y los resultados de la etnología, de la sociología. Cuenta Freud que existía en la naturaleza un macho fuerte que ostentaba para sí el goce de las hembras, expulsando, violentando y matando a todo aquel macho que se interpusiera entre el objeto de goce y él. Evento este que obliga a todos aquellos machos débiles expulsados a conformar una proto-organización, si se me permite decirlo de esa manera, para confrontar con aquel que los privaba del goce, ya que poseía un poder inalcanzable por vías individuales, por tal razón era menester derrotarlo por vía colectiva. Esta confrontación derivó en la derrota del más fuerte mediante su asesinato y su ulterior devoración, así como de la prescripción de la prohibición del acceso a las hembras, las cuales fueron motivo de disputas ulteriores, lo cual fomento la repetición de la ley del más fuerte sobre la recién creada organización. De esta manera le daría nacimiento a la cultura, la cual descansa desde entonces en la culpa compartida5, de aquel crimen colectivo y que se inscribe en la ética, la religión y el derecho. Freud en sus textos Tótem y tabú y Moisés y la religión monoteísta, partiendo de este mito de la cultura y de la crítica que hace al mito judío de Moisés, extrae dos elementos fundamentales de la cultura a saber a saber: El padre y el objeto de goce. El primero inmolado, a partir de su inexorable eliminación cuyo valor sentimental permitió la erección de la ley del no matar al padre, la creación del tótem y posteriormente de dios, para luego tramitar la culpa y su arrepentimiento en la religión. El segundo, prohibido bajo la ley del no acceder al objeto de goce, tiene un valor práctico, ya que este objeto mueve, por una parte, a rivalizar entre los hermanos o semejantes y por la otra a matar a aquel que por su poder impedía el acceso a dicho objeto. No obstante, una vez muerto el padre, y con el ánimo, después de varias querellas, de conservar aquella arma que facilitó el triunfo sobre aquel, les permitió prohibírselo. Se prohíben el acceso de aquello que promocionaba la agresividad y la rivalidad entre sí. Renuncia de la satisfacción pulsional, es decir del objeto para que haya ley. Es el rigor propuesto por Freud. Desde estas elaboraciones Freud se constituyen tres leyes fundamentales, a saber: la prohibición del incesto, la prohibición de matar nuevamente al padre que, en este caso es el padre simbólico o el Tótem, dado que representaba a aquel que desapareció como real, y la tercera ley, la del mantenimiento de la fraternidad–podemos decir que esta es la que permite el movimiento retroactivo que le da sentido al acto fundador en el que se mató y devoró al padre y el del acceso al goce crímenes. 5. derivada de la ambivalencia de sentimientos que le profesaban, ya que era odiado y amado a la vez, pues era objeto de admiración por su fuerza y odiado por la privación que los condenaba Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 8 Esta última ley viene a marcar el triunfo de la cultura sobre la naturaleza, dado que prohíbe la ostentación del poder por vías individuales entre los hermanos de la horda, además asegurando la conservación de la solidaridad fraterna, reprimiendo la agresividad individual entre sí. Este movimiento permite crear un nuevo orden en el que se exige prescindir de la voluntad del padre primordial y de su goce. La ley de la solidaridad, es la primera que se constituye a favor de la primera organización, un orden fraterno, un acuerdo que parte de la horizontalidad, de la ley común que organiza el género humano, pues se reconocen obligaciones mutuas, nuevas restricciones pulsionales y posibilidades que van más allá del padre, además de darle el sentido a las dos leyes fundamentales, se podría decir que sin este acuerdo o contrato no hubiera sido posible la ley, y por ende la dimensión de crimen y de responsabilidad, esto lleva a Freud a afirmar que “la libertad individual no es patrimonio de la cultura.”6 Esta ley, la ley de la organización social, es la que garantiza y obliga a la organización a ser fraterna e impide que se vuelva a caer en el anterior estado de violencia de un individuo sobre los demás que ha servido como fundamento de la cultura. Cabe anotar que este hecho, en primera instancia, refleja una acción cuyos efectos pasan a ser incluidos en la cadena de significante, en una repetición sintomática del crimen, no ya en el despedazamiento real sino en el rito7 y el mito. Este hecho fundante se ordena como mito, a pesar del olvido del origen del surgimiento de la ley y del inicio de la historia, a pesar de ser rememorado en el rito para su constitución. Ley e historia son correlativas e introducen una dimensión cronológica que ordena de determinada manera los hechos que acaecen en este marco donde puede ser contado el hecho fundante, en sus dos connotaciones, a saber: en el relato, y enumerado, en el sentido de ordenado, con los recursos simbólicos que han tenido y tienen las sociedades, asimismo de lo que la constituye legal y legítimamente. Cada sociedad en cada época se las ha tenido que ver con el retorno del padre real en el síntoma social y ha logrado tramitar de alguna manera este retorno, mejorando las vías por las cuales se refuerza las leyes fundamentales. “la libertad individual no es un patrimonio de la cultura. Fue máxima antes de toda cultura; es verdad que en esos tiempos las más de las veces carecía de valor, porque el individuo difícilmente estaba en condiciones de preservarla. Por obra del desarrollo cultural experimenta limitaciones, y la justicia exige que nadie escape a 6. FREUD, Sigmund. El Malestar de la cultura Madrid: Alianza Editorial, 1989 7 En el mito cristiano, se reserva un lugar para la eucaristía donde se devora el cuerpo y se bebe la sangre del hijo del padre. Cabe anotar que el cristianismo es la religión del hijo que sustituye la religión del padre “y como signo de esta sustitución, se resucita la antigua comida totémica, esto es, la comunión” FREUD, Sigmund Tótem y tabú en donde la sociedad de hermanos se santifican y se identifican al padre comiéndolo y bebiéndolo. Repetición de la comida totémica, y que recuerda por una parte la culpa del horroroso crimen sobre el padre y de otra el triunfo de los hijos sobre aquel. Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 9 ellas. Lo que en una comunidad humana se agita como esfuerzo libertario puede ser la rebelión contra una injusticia vigente, en cuyo caso favorecerá un ulterior desarrollo de la cultura, será conciliable con esta. Pero también puede provenir del resto de la personalidad originaria, un resto no domeñado por la cultura, y convertirse de ese modo en base para la hostilidad hacia esta última. El esfuerzo libertario se dirige entonces contra determinadas formas y exigencias de la cultura, o contra ella en general. No parece posible impulsar a los seres humanos, mediante algún tipo de influjo, a trasmudar su naturaleza en la de una termita: defenderá siempre su demanda de libertad individual en contra de la voluntad de la masa. Buena parte de la brega de la humanidad gira en torno de una tarea: hallar un equilibrio acorde a fines, vale decir, dispensador de felicidad, entre esas demandas individuales y las exigencias culturales de la masa; y uno de los problemas que atañen a su destino es saber si mediante determinada configuración cultural ese equilibrio puede alcanzarse o si el conflicto es insalvable.”8
La fisura de los ideales y el objeto de la técnica.

El ideal es una manera de tramitar el goce, a pesar de los efectos sociales que este
tiene en la consecución de la satisfacción, permite hacer lazo social, ya que el
objeto se hace posible en el ideal o en el lazo mismo. Sin embargo, en nuestros
tiempos, estos últimos tiempos, se hace cada vez más evidente el carácter
exculpante de la ciencia, el capitalismo, y la tecnología. Desde la perspectiva de Heidegger en su texto El final de la filosofía y la tarea del pensar plantea que en la modernidad se presenta una suerte de consumación de la metafísica, la cual propone una cesación de la tarea del pensar por el consumo de objetos como respuesta ante el enigma. Esto provoca en el hombre contemporáneo un encuentro cada vez mayor con el vacío que se entrevé en las fisuras de los ideales, ante el resquebrajamiento del rigor necesario de la cultura, a saber: la antípoda entre la constitución de la ley del padre y la satisfacción pulsional. El quiebre de este rigor pone sobre la mesa la relación entre la función del padre con la del objeto, lo cual nos conduce entre líneas a pensar el rebajamiento del padre, en tanto razonamiento abstracto y su relación con la presencia de los objetos, puesto que re-presentarían a aquello que en tiempos inmemoriales no tenían otra alternativa que la creencia. Esta reflexión propondría un contrapunto con la afirmación de Freud, a propósito del padre, en Moisés y la religión monoteísta. " Es que significaba un retroceso de la percepción sensorial frente a una representación que se dirá abstracta, un triunfo de la espiritualidad sobre la sensualidad, rigor: una renuncia de lo pulsional con sus consecuencias necesarias en lo psicológico (.) Ahora bien, esta vuelta de la madre sobre la sensualidad, o sea, un progreso en la cultura, pues la maternidad es demostrada 8. FREUD, Sigmund. El malestar en la cultura Buenos Aires: Amorrortu editores, 1989 Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 10 por el testimonio de los sentidos, mientras que la paternidad es un supuesto edificado sobre un razonamiento y sobre una premisa (.) y luego sucede, además, que la espiritualidad misma es avasallada por el fenómeno emocional, de todo punto enigmático, de la creencia (.) Pero siempre se trata de lo mismo: renuncia de lo pulsional impuesta por la presión de la autoridad que sustituye y prolonga al padre.”9 En este contrapunto la función paterna da muestras claras de su decadencia ante el despliegue cada vez más grande del mercado y la producción de objetos subsumidos al imperativo categórico de una estructura de emplazamiento que ha devenido peligrosa, no sólo para el hombre, sino también con todo aquello que se desoculta y pone en re-presentación existencias que están más cerca a lo sensible, y por ende a la satisfacción pulsional lo cual se rompe el rigor planteado por Freud. Cuando ese "rigor" de la renuncia de lo pulsional, pérdida de la posibilidad de hacer uso de objetos de goce, debido a la alienación del sujeto al lenguaje, alcanza su recuperación debido a la producción de objetos desde el discurso capitalista, donde la barra de la imposibilidad se desvanece, y que es solidario al rebajamiento del padre reforzado por la construcción de objetos y su consumo, construidos por la técnica y puestos en el mercado. Podremos decir, que si el ideal colectivo, representación del padre, muestra ciertas fisuras, implicaría romper aquello que le da cohesión a las masas de manera simbólica, y “la cohesión de derechos iguales a todos los miembros de la liga de hermanos” queda reducida a una relación especular Imaginaria, o de más de actualidad virtual, lo cual fragiliza la relación con el Otro, haciendo cada vez más evidente lo indomeñable del lazo social, a saber: la crueldad y la agresión al semejante, pues en él se buscará la satisfacción pulsional de carácter individual, por ende antisocial, dado que está en contravía del pacto que lo reprime. El retorno del goce es algo con lo que la civilización ha tenido que contar, sin embargo, ha encontrado las vías para su tramitación en ese pacto que es el derecho, la justicia y la ética, las cuales permiten la construcción y la creación permanente de historia, asimismo se puede decir lo que no está legislado, es decir con lo que la comunidad se identifica: los ideales, el lenguaje, la historia escrita, los mitos, las tradiciones, la memoria cultural y el tiempo. Correlativamente en la sujeción del sujeto a la ley y al deseo, permitiendo esa creación particularidad que son las formaciones del inconsciente. Con los fenómenos arriba anotados se muestra la otra cara del avance de la civilización, expresadas en las leyes del mercado global, la ciencia y la tecnología de 9. FREUD, Sigmund. Moisés y la religión monoteísta. Buenos Aires: Amorrortu.1978.pp.109,110,116. Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 11 punta, estas dos ultimas a disposición de la primera o mejor. Este avance va en doble sentido, paradójicamente, uno le muestra al hombre la cercanía de la comodidad, el lujo, la ilusión de la felicidad y por el otro, ataca lo que permite la regulación y la interdicción de la pulsión de muerte, pues el derecho y la política, hoy por hoy, se pliegan a las leyes del mercado, facilitando expresiones de crueldad, exclusión, segregación, explotación y violencia, donde no es sólo un grupo el que es objeto de la repulsión y la hostilidad, sino la pulsión agresiva se revierte en lo que otrora eran semejantes y hermanos. Ahora bien, si bien la ley es insuficiente para domeñar el goce, ha tenido en la historia la humanidad las posibilidades de hacerle frente, con esa suerte de pacto que es el derecho, sin embargo, el ejercicio del poder cada vez es mas distante de aquello que fundó a la cultura, pues las leyes que se constituyen favorecen cada vez más las clases privilegiadas, haciendo del derecho una manera de administrar injusticia, lo cual ha ocasionado la lucha de clases, pues las clases dominantes hacen del derecho una suerte de violencia individual legislada que favorezca los intereses particulares. De otra parte, las clases dominadas confrontarán la injusticia y la explotación para procurarse el poder desde la perspectiva de la igualdad de derechos. Freud plante en el por que de la guerra que “El derecho puede entonces adecuarse poco a poco a las nuevas relaciones de poder, o, lo que es más frecuente, si la clase dominante no está dispuesta a dar razón de ese cambio, se llega a la sublevación, la guerra civil, esto es, a una cancelación temporaria del derecho y a nuevas confrontaciones de violencia tras cuyo desenlace se instituye un nuevo orden de derecho. Además, hay otra fuente de cambio del derecho, que sólo se exterioriza de manera pacífica: es la modificación cultural de los miembros de la comunidad; pero pertenece a un contexto que sólo más tarde podrá tomarse en cuenta.”10 Con esta afirmación de Freud, vemos los efectos de la destitución de la ley colectiva, donde la reafirmación del poder individual genera cada vez más una radicalización de la demanda de la justicia social. En la pretensión del mantener el poder se crea una juridicidad que, por un lado se reprima con mano dura aquello que atente contra los interese particulares o de clase y de otro lado que justifique la no crítica de los actos que otrora sofocaban las pulsiones y reafirmaba la conciencia moral.
En este caso la angustia social disminuye a tal grado que la conciencia moral no
tiene límite alguno, lo cual ocasiona actos de “crueldad y perfidia, de traición y de
rudeza que se han creído incompatibles con su nivel cultural”11
De la responsabilidad social a la subjetivación del acto.

10. FREUD, Sigmund. El por qué de la guerra. Buenos Aires: Amorrortu editores, 1989 11. FREUD, Sigmund. De guerra y de muerte. Temas de actualidad. Buenos Aires: Amorrortu editores, 1989 Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 12 Decíamos más arriba que las sociedades manifiestan la relación entre crimen y ley por medio de los castigos. Sin embargo, la medida del crimen o de la sanción de la conducta definida como punible, impone una pena y una condena de cara a la ley social, es decir, lo hace responsable ante la ley. Empero, la punición no es
suficiente para hacer a un sujeto responsable. Menos aún, optar por el imperativo
de “mano dura” a la delincuencia. El psicoanálisis sugiere una articulación de la
responsabilidad social con la de responsabilidad subjetiva vía el síntoma
Lacan en diferentes momentos de su enseñanza plantea que el sentimiento de
culpa es el pathos de la responsabilidad, de hecho durante la asociación libre, la
invitación del analista al analizante es decir todo de lo que se le ocurre sin censura, sin embargo, esa asociación libre conlleva a la culpa que ocasiona el decir uno que otro significante que el sujeto no pensó. La función del analista es hacer responsable al sujeto de todo aquello que dice sin pensar, haciendo uso de sus propios significantes como huellas para buscar las vías de develamiento de su propia verdad. Por eso una recomendación clínica de Lacan cuando un sujeto se siente culpable no es desculpabilizarlo, sino que se haga responsable de aquello que le ocasiona dicho afecto. Es decir, que el sentimiento de culpabilidad desde el psicoanálisis es un “me siento responsable de algo que se me escapa o no se…”, de tal suerte que el sentimiento de culpabilidad viene a ser un indicador de que el sujeto es responsable, es un sujeto ético. Cuando expusimos el problema de la disminución del sentimiento de culpabilidad a nivel social cuando una sociedad exculpa aquello que debe ser castigado o cuando la crítica sobre los actos de los gobernantes se suprime, tiene como efectos la disminución de la angustia social12, esto implica que las pulsiones dejan de tener las pulsionales para su satisfacción. Teniendo como efecto el desencadenamiento de actos de crueldad. Fernando Ulloa en su texto “sociedad y crueldad”13 caracteriza a nivel social unas formas de la crueldad que el llamó vera-crueldad por el estatuto de verdad que se le da: el saber canalla, el sobreviviente cruel y el de la cultura de la mortificación. El primero, consiste en el despliegue de tres acciones que ejecuta el sujeto o la institución que se ubica en esta forma: la exclusión de aquello que considera diferente, el odio y la eliminación del saber y de aquel que lo sostiene. Además, nos dice que el “saber eliminador” pretende saber todo sobre la verdad, no aceptando lo distinto mediante la negación de este. Este saber canalla es supremamente peligroso, si aquel que lo ostenta tiene al mando una 12. “Al comienzo, la conciencia moral (mejor dicho: la angustia, que más tarde deviene conciencia moral) es por cierto causa de la renuncia de lo pulsional, pero esa relación se invierte después. Cada renuncia de lo pulsional deviene ahora una fuente dinámica de la conciencia moral; cada nueva renuncia aumenta su severidad e intolerancia, y estaríamos tentados de profesar una tesis paradójica, con que sólo pudiéramos armonizarla mejor con la historia genética de la conciencia moral tal como ha llegado a sernos notoria; hela aquí: La conciencia moral es la consecuencia de la renuncia de lo pulsional; de otro modo: La renuncia de lo pulsional (impuesta a nosotros desde afuera) crea la conciencia moral, que después reclama más y más renuncias.” FREUD, Sigmund El malestar de la cultura. Buenos Aires: Amorrortu editores, 1989 13. Texto fotocopiado de una serie de textos sobre Estados Generales del Psicoanálisis. Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 13 organización social o una nación, pues tiene injerencia en la juridicidad, lo cual pone en aprietos aquello que mantiene regulado el lazo social. La segunda forma es la de los sobrevivientes de la crueldad de los grupos de limpieza al servicio del Estado. Estos sujetos, que fueron y son extraídos de la delincuencia y de estratos medios, se caracterizan por su negación de ser asistidos ante casos de extremo urgencia y donde la muerte es un riesgo inevitable, pues deciden “morir en su”ley”, la ley de la calle, para no pasar sus actos como impune, como si de antemano llevaran la muerte por dentro. La tercera forma es aquella que tiene que ver con las comunidades y las masas que conviven y conniven permanente con lo cruel de una sociedad, es decir aquello que mortifica al sujeto en su acto, lo que se denomina la cultura de la mortificación que impide que los sujetos sean hacedores de la cultura, ubicándose en un no saber donde. Cuando nos referimos a hacedores de la cultura aludimos al carácter de la función del sujeto, correlativo a la cultura como hacedor del sujeto, es decir, a la relación del sujeto con la ley solidaria de la cultura. En estas masas impera la renegación de la intimidación como algo que ha hecho costumbre. Y que pasa a ser algo cotidiano, conviviéndose con ella como si fuese “normal”. Lo cual impide que el sujeto responda desde su particularidad y desde su intimidad ante una situación dada, donde el otro sirva de resonancia ante aquello que se pregunta o se denuncia. Este tipo de respuesta permite que el sujeto produzca algo novedoso que repercute en la respuesta colectiva como es el caso del debate de ideas o de la confrontación. Mientras que en la intimidación no hay una resonancia, encontrando “oídos sordos”, perdiendo el sentido de aquello que se crea o se cuestiona. En este tipo de comunidades la queja no pasa a protesta, que la llevaría a la trasgresión del orden imperante, por el contrario sirve de caldo de cultivo de embaucadores y oportunistas donde se tranza para sobrevivir, bien sea la vía de la corrupción, bien la de la piedad hacia el opresor, la cual la hace más fácil pues se escamotea lo legislado por una transacción a hurtadillas, de ahí su carácter de connivencia. Cosa diferente la de la trasgresión, pues esta siempre da la posibilidad a crear algo novedoso, en palabras de Fernando Ulloa “funda la teoría revolucionaria o la ruptura epistemológica, tal vez la toma de conciencia, o quizás funda la fiesta”14.
El sentimiento de culpa y la obediencia retroactiva

Lo que Freud nos propone con el mito de Tótem y tabú y sus ulteriores desarrollos a
propósito del complejo de Edipo es el contrapunto de la prohibición del crimen y la
tendencia a hacerlo, lo cual deriva en una solicitación de una respuesta del Otro,
que se hace evidente en el sentimiento de culpabilidad, desembocando en la solicitud de una ley efectiva. En el mito que expusimos brevemente se conjugan 14. Texto fotocopiado Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 14 estos elementos: acto y efecto, dos movimientos que plantean la lógica de la ley, a saber: el primer tiempo del asesinato y devoración del padre de la horda y el segundo tiempo, la culpa y el arrepentimiento, que promueven la construcción de la ley del padre. Es en la resolución de la relación con el padre, bien sea a nivel social o psíquico donde la ley como fundante permite la organización, por tanto una historia social como una personal y estas emergen gracias a la huella tanto del deseo como de la culpa. En esta dimensión ya no estamos hablando ni de la ley de la naturaleza ni del organismo y sus instintos, puesto que carecen de historia, por ende de pasado y futuro y que se ubican en el tiempo de la inmediatez del goce, empero, sí hablamos de la historia del hombre y de la historia del sujeto, nos referimos a los límites entre el pasado del crimen y del futuro de la expiación de aquel. Cuando Nietzsche alude a la historia como la sucesión de inmediateces, lo que hace es plantear la posibilidad del sentido de la historia que se construya desde una sociedad dada o de un sujeto determinado, bien como historia social, bien como novela familiar, recuerdos encubridores, fantasías y olvidos. El psicoanálisis hace del olvido una formación del inconsciente donde es posible develar lo que la subyace a partir de las huellas, los recuerdos encubridores… mediante la asociación libre. Marx, por su parte hace de la reconstrucción de la historia del sujeto y de su clase una manera de subjetivar la historia para no repetir lo que retorna y hacer a las organizaciones y al sujeto participe de los procesos que, en consecuencia, les compete. Sin embargo, Freud nos dice en el malestar de la cultura que lo simbólico no es suficiente para domeñar las pulsiones del sujeto, lo cual implica que algo retorna de lo real y que se repite, condenando a la inmediatez de la repetición de aquello que no logra inscribirse en lo simbólico o en la historia. El sentimiento de culpa es una solicitación de una respuesta del Otro. Nos dice Michel Silvestre que el sentimiento de culpabilidad es un ardid donde el sujeto verifica que el Otro no sabe nada de su verdadera culpabilidad y por tal razón no
“puede sino legislar lateralmente”. El sujeto propone al Otro una falta de la que no
es culpable, para continuar él mismo desconociendo la verdad de su culpabilidad.
¿Qué pasa cuando la culpa no tiene respuesta del Otro?
A manera de in-conclusión

Ya para terminar, la impunidad legislada viene a ser más un síntoma que de una
simple expresión de un gobierno irresponsable, respondiendo a una lógica que se
desarrolla con el ideario cartesiano, el cual tiene sus expresiones en el capitalismo, la ciencia y la técnica modernas. Cabe pensar los destinos que tiene la ley de los estados plegados al mercado global. No es gratuita la respuesta del pueblo irakí, el Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 15 pueblo palestino y el pueblo cubano, entre otras expresiones sociales a la nueva juridicidad que abandera Estados Unidos y al nuevo orden global. Podemos decir lo mismo con respecto a los nuevos síntomas contemporáneos, los cuales ponen en evidencia las respuestas del sujeto ante la universalización del goce. La impunidad legislada va en contravía de la tramitación de la tendencia del sujeto por la crueldad de su semejante, por lo cual condena en la repetición aquello que en la cultura, con la ley social y el sujeto, ha intentado tramitar, a saber: el retorno de la repetición del goce que deriva en políticas de exclusión, segregación y arrasamiento a todo aquello que atente con los intereses privados. En este caso ya no se trata de crímenes que escapan a la ley, sino de las políticas de encubrimiento a aquellos que han cometido crímenes, dejando en el olvido el sentido del castigo como hecho que responsabiliza al sujeto ante su acto y ante la ley colectiva. Se olvida la historia y se condena a la repetición a aquello que no ha sido tramitado por la cultura: sevicia, violencia generalizada, secuestro, masacre, desaparición, disolución de reglas de convivencia y la justificación de la persecución sin ley de aquel que demanda derechos colectivos, o peor aún la legalización de los mismos como es el caso de nuestro tema. En consecuencia, no está del todo desacertada la mención a propósito de la ley de los justos en nuestros tiempos “El capitalismo como modo de producción e indagación de la naturaleza es cada vez más parecido al fantasma perverso del sujeto. Podemos decir que es la gran virtud, (entendida ésta desde la mirada lacaniana en “Kant con Sade”), ya que no sólo crea la ilusión de su realización, sino que lo lleva a cabo en la satisfacción pulsional, incluso como caracterización de lo social y por ende en lo político. Las próximas legislaciones de los estados, será “goza del otro a cualquier costo, con una condición: que produzca”. Y no estamos muy lejos de esto, en muchos países pliegan su constitución a las leyes del mercado en un proceso de globalización como el que estamos viviendo. Miller lo anuncia con una frase que se acomoda a lo expuesto. “Los justos –dice la cultura, si no la de hoy, la de mañana- serán los gozadores.” 15 “16 15. MILLER, J.-A. El síntoma Charlatán. Buenos Aires: Ediciones Paidos,1998 16. SUZUNAGA Q. Juan Carlos. Lo que no existe in-siste o una a-puesta al tratamiento de lo real. En Desde el Jardín de Freud. Juan Carlos Suzunaga Q, La impunidad legislada o el retorno de lo imposible: el padre real | 16 BIBLIOGRAFÍA
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Documentos sobre impunidad
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humanos, durante los días 28 y 29 de mayo de 2004 en la ciudad de Bogotá:
Encuentro nacional de víctimas de crímenes de lesa humanidad y violaciones a los
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abril - 2003
Apuntes sobre la ley de alternatividad penal
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Juan Carlos Suzunaga Quintana. Psicólogo egresado, Universidad Nacional de
Colombia. Magíster en Ciencias Sociales: psicoanálisis, vínculo social y cultura de la
Universidad de Antioquia. Fue docente del Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de Antioquia. Fue miembro asociado de la Asociación del Campo Freudiano. Fue docente y asesor estudiantil de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. U.P.T.C. Actualmente es docente de la Escuela de
Estudios en Psicoanálisis y Cultura de la Universidad Nacional de Colombia.


Source: ftp://ftp2.marxau21.fr/marxau/reserve/JCS_La_impunidad_legislada.pdf

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